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Críticas de Cine

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Las normas de la casa de la sidra

The Cider House Rules

Durante los años 30 y 40 dirige el orfanato de St. Clouds, en Maine, el simpático y comprensivo Dr. Larch (Michael Caine), cuya consigna es: "Sé útil". A él acuden jóvenes embarazadas, que dejan a su hijo para una futura adopción o, simplemente, abortan, aunque esto último es todavía ilegal. Homer Wells (Tobey Maguire) nació en St. Clouds y, tras fallidos intentos de adopción, allí creció como el hijo que el doctor Larch nunca tuvo. En 1943, cuando comienza la historia, Homer trabaja de hecho como segundo médico del orfanato, aun sin titulación alguna, poniendo en práctica todo le que le ha enseñado el Dr. Larch. Homer se dedica a los partos y, a pesar de la presión de su mentor, se niega a practicar abortos.

Un día, contra la voluntad de Larch —quien querría que fuera su sucesor en St. Clouds—, Homer decide salir del orfanato y ver mundo. Marcha así con Candy y Wally, jóvenes novios que ha frustrado el embarazo no deseado de la joven ante la inminente movilización de Wally hacia los frentes de batalla de la II Guerra Mundial. Homer trabajará como recolector de manzanas en la gran finca de la familia de la chica, vivirá con ella un intenso romance e intimará con los temporeros, todos negros y analfabetos. Uno de ellos deja embarazada a su propia hija, y será el propio Homer quien practique el aborto. Finalmente, tras intentar en vano huir de sí mismo, vuelve a St. Clouds como sucesor del Dr. Larch.

Del iconoclasta escritor norteamericano John Irving ya se habían llevado al cine tres novelas: El mundo según Garp (George Roy Hill, 1982), El hotel New Hampshire (Tony Richardson, 1984) y Oración por Owen, que inspiró la película El inolvidable Simon Birch, de Mark Steven Johnson (1998). Esta última versión fue la menos apreciada por Irving, quizá porque suaviza parte de la mordacidad de su obra. Por el contrario, Las normas de la casa de la sidra —adaptación de su novela Príncipes de Maine, Reyes de Nueva Inglaterra— es la película en la que el autor se ha comprometido más: él impulsó el proyecto, escribió el guión e impuso su presencia constante al director, en un obsesivo deseo de controlar la obra. Así lo reconoce el propio Irving en su ensayo Mis líos con el cine. Por eso la película conserva plenamente el mensaje proabortista y el fondo hedonista y permisivo de la novela.

"Elegí Maine porque es el primer Estado donde se prohibió el aborto", ha reconocido también Irving. Y, en orden a su objetivo, muestra varios de los típicos casos extremos invocados habitualmente por los defensores del aborto: pobres chicas jóvenes, embarazadas y sin recursos, a las que hay que ayudar. Pero Irving no se planta ahí; según él, todas las normas pueden y deben romperse, dependiendo de las circunstancias: "Eso hacemos nosotros todos los días, ¿verdad?", dirán Larch y el incestuoso señor Rose. Y así, ya puesto, con su particular sentido del humor, Irving no duda en cargar la mano: el doctor Larch es adicto al éter y muere por sobredosis; aprovechando la ausencia de Wally, Homer se acuesta con la rica Candy, cuya decisión de abortar no se ajusta precisamente a los casos extremos antes citados; Homer se convierte finalmente en el doctor Wells gracias a unos diplomas falsos; y así progresivamente, incluso respecto al incesto, que, aunque no es aprobado, es mostrado con cierta comprensión.

Tras diversos ensayos, la dirección de la película fue confiada al noruego Lasse Hallström (Mi vida como un perro, Querido intruso, ¿A quién ama Gilbert Grape?, Algo de que hablar), que ha realizado una labor notable. Sin embargo, su puesta en escena, la fotografía, la bella música se ponen al servicio del mensaje panfletario de la novela. De hecho, el tema más interesante y mejor enfocado de la historia —los dramas íntimos de los niños del orfanato, particularmente el de Buster (Kieran Culkin)—, solo se esboza, sacrificado en aras del discurso proabortista; o mejor, utilizado como tapadera humanitaria y sensiblera de dicho discurso. Por eso, las emotivas secuencias de amistad y solidaridad infantil suenan a recurso efectista y melodramático, a falsaria manipulación del dolor. F.G.-D.

Director: Lasse Hallström. Intérpretes: Tobey Maguire (Homer Wells), Charlize Theron (Candy Kendall), Delroy Lindo (Sr. Rose), Paul Rudd (Wally Worthington), Michael Caine (Dr. Wilbur Larch), Kathey Baker (Enfermera Angela), Erykah Badu (Rose Rose). País: Estado Unidos. Año: 1999. Producción: Richard N. Gladstein para Film Colony. Presentada por: Miramax International. Argumento: Basado en la novela Príncipes de Maine, Reyes de Nueva Inglaterra (The Cider House Rules), de John Irving. Editorial: Tusquets. Guión: John Irving. Música: Rachel Portman. B.S.O.: Sony Classical. Fotografía: Oliver Stapleton. Dirección artística: David Gropman. Montaje: Lisa Zeno Churgin. Estreno en Madrid: 3-III-00. Distribuidora cine: Lauren Films. Distribuidora vídeo: Lauren Films. Duración: 128 minutos. Género: Drama. Temas de cinefórum: Moral. Adopción. Aborto. Drogas. Ética médica. Objeción de conciencia. Incesto. Amor y sexo. Religión. Enseñanza. Premios principales: Premio 1999 de la National Board of Review al mejor guión adaptado. Candidaturas a los Globos de Oro 1999 al mejor actor secundario (Michael Caine) y guión adaptado. Oscar 1999 al mejor actor secundario (Michael Caine) y al guión adaptado; y candidaturas a la mejor película, director, dirección artísitica, montaje y banda sonora original. Público adecuado: Adultos. Contenidos especiales: X D.

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