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Críticas de Cine

Jue05232019

Last updateJue, 23 May 2019 2am

La lista de Schindler

Schindler’s List

Oskar Schindler (Liam Nesson) fue un bon-vivant, cínico, mujeriego, derrochador, comerciante de nulos escrúpulos y nazi. Y sin embargo, este alemán-checo de formación católica acabó salvando del campo de exterminio de Plaszow –dirigido por el paranoico y cruel comandante Amon Goeth (Ralph Fiennes)– a los 1.100 judíos que trabajaron en su fábrica de Cracovia. Schindler buscaba hacer fortuna durante la Segunda Guerra Mundial aprovechando sus buenas relaciones con los jerarcas nazis y el capital y la mano de obra barata que le proporcionaba la perseguida comunidad judía; pero acabó convirtiéndose en un héroe, a costa de arriesgar su vida y hacienda por sus trabajadores.

La historia real de Schindler, tal y como la narra la novela del australiano Thomas Keneally, ha servido a Spielberg para mostrar su renovado judaísmo y ofrecer una versión fílmica del Holocausto que quiere ser definitiva. El resultado es una espléndida película, perfecta en casi todo, que se sale de las clasificaciones convencionales. Sus siete Oscars han confirmado lo que antes han reconocido los Globos de Oro, la Asociación de Directores Norteamericanos, la mayoría de la crítica...

Destaca en primer lugar el sensacional guión de Steven Zaillian. En 3 horas y 15 minutos –que pasan en un suspiro– Zaillian logra condensar un complejo combinado de historia intimista y documento histórico, en el que une decenas de hilos narrativos cargados de entidad dramática. Tragedia, romanticismo, grandeza y bajeza, violencia y solidaridad... se unen en su guión con increíble naturalidad. Sorprende sobre todo su habilidad para integrar un singular sentido del humor en todo el atroz maremagnum de degeneración moral y física que describe la historia. Todos los personajes, hasta el menos importante, tienen talla dramática y hondura humana.

Por su parte, Spielberg transforma en imágenes este guión con su extraordinaria fluidez narrativa y su sentido del espectáculo habituales, aunque con un estilo visual diferente al de sus anteriores trabajos. Por un lado, ha rodado todo en blanco en negro –en esos colores se imagina el Holocausto–, con dos únicas incursiones en el color absolutamente magistrales: la subtrama de la niña perdida en medio del brutal desalojo del ghetto judío de Cracovia y la primera celebración del sabbath en la fábrica de Schindler en Checoslovaquia. En este punto, brilla con luz propia la excepcional fotografía de Janusz Kaminski.

En segundo lugar, Spielberg da a toda la puesta en escena un vigoroso aire de documental, con el que consigue un impactante realismo. Parece que no hay artificio ni planificación, que realmente ha conseguido meter su cámara en el centro de la tragedia para captar los gestos decisivos, los hechos más relevantes. Esta película constituye el doctorado de Spiellberg como director, y en ella demuestra, cum laude, su absoluto dominio del lenguaje cinematográfico y de todos sus recursos técnicos. Hay veinte o treinta secuencias completas y, por supuesto, cientos de encuadres dispersos auténticamente magistrales.

Ante tal despliegue de matices en el guión y tal convicción en la puesta en escena, las interpretaciones no podían quedarse atrás. Todos los actores se contagian de la implicación de Spielberg en la película, y si destacan Liam Nesson, Ben Kingsley y Ralph Fiennes es seguramente porque llenan más tiempo la pantalla. Los dos primeros llevan a cabo las mejores interpretaciones de su carrera, y el joven y hasta ahora poco conocido Fiennes se sale con su portentosa caracterización de Amon Goeth. Tampoco hay que insistir en la calidad de la partitura del veterano John Williams.

En cuanto al tono elegido, Spielberg ha optado por un cortante verismo que resulta estremecedor a pesar de que intenta huir de un hiperrealismo nauseabundo y primario. En este sentido, se permite incluso arriesgadas rupturas humanizadoras y hasta cómicas.

Curiosamente, a Spielberg sólo le falta contención al mostrar la vida sentimental de Schindler y Goeth: no hacía falta ser tan explícito para dar a entender que eran mujeriegos. Nada tienen que ver estos breves detalles obscenos con los patéticos desnudos del campo de concentración.

También resulta desmesurado el epílogo final en Israel, con los supervivientes de la lista de Schindler y sus familiares. Por el contrario, se echa en falta alguna referencia a los numerosos polacos no judíos que también sufrieron la persecución nazi. En este punto el film es muy exclusivista en su judaísmo, aunque resalta en varios pasajes aislados el origen católico de Schindler.

Pero, en fin, son leves defectos en una película que posee casi todos los ingredientes de eso que da en llamarse obra maestra. J.J.M.

Director: Steven Spielberg. Intérpretes: Liam Nesson (Oskar Schindler), Ben Kingsley (Izhak Stern), Ralph Fiennes (Amon Goeth), Caroline Goodall (Emilie Schindler), Jonathan Sagalle (Poldek Pfefferberg), Embeth Daviddtz (Helen Hirsch), Malgoscha Gebel (Victoria Klonowska), Shmulik Levy (Wilek Chilowicz), Mark Ivanir (Marcel Goldberg), Beatrice Macola (Ingrid). País: Estados Unidos. Año: 1993. Producción: Steven Spielberg, para Amblin Entertainment y Universal Pictures. Argumento: La novela homónima de Thomas Keneally. Guión: Steven Zaillian. Música: John Williams. Fotografía: Jamusz Kaminski. Dirección artística: Allan Starski. Montaje: Michael Kahn. Estreno en Madrid: 4-III-94 (Aluche, Aragón, Avenida, Bellas Artes, Benlliure, España Cinema, Excelsior, Luchana, Novedades). Distribuidora cine: UIP. Distribuidora vídeo: CIC. Duración: 195 minutos. Género: Drama histórico. Premios principales: Globos de Oro 1993 a la mejor película dramática, director y guión; Oscars 1993 a la mejor película, director, guión adaptado, fotografía, música, montaje, dirección artística. Público apropiado: Adultos. Contenidos específicos: V+ X D.

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