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Críticas de Cine

Dom08252019

Last updateLun, 24 Jun 2019 2am

La habitación del pánico

The Panic Room

Nacido en Denver en 1962 y fogueado en la publicidad y los videoclips, el norteamericano David Fincher se ha convertido en uno de los cineastas actuales más interesantes gracias a sus incursiones en las zonas más oscuras de las sociedades occidentales del cambio de milenio. Ahí están Alien 3, The Game, El Club de la Lucha y, sobre todo, Seven, dura y profunda reflexión sobre la maldad humana y la necesidad de recursos morales, que se convirtió en una de las películas más emblemáticas e imitadas de los años noventa. Ahora sigue avanzando en La habitación del pánico, un angustioso thriller de intriga que cabe considerar como la mejor reinterpretación contemporánea del cine de Alfred Hitchcock.

El guión lo firma David Koepp, guionista de películas tan dispares como Snake Eyes (Ojos de serpiente) y las dos primeras entregas de Parque Jurásico, y realizador de dos inquietantes películas: El efecto dominó y El último escalón. Esta vez describe la pesadilla que viven una mujer recién divorciada y su diabética hija adolescente en su nuevo hogar: un inmenso apartamento de lujo, situado en pleno Manhattan y con una sofisticada "habitación del pánico". Se denomina así a una impenetrable cámara acorazada, equipada con todo tipo de material para sobrevivir al ataque de ladrones, incluidas comida y bebida, una línea independiente de teléfono y un montón de cámaras de televisión que permiten controlar toda la casa. Su primera noche allí tres ladrones irrumpen violentamente en la casa en busca de un montón de dinero que se oculta precisamente en la habitación del pánico, donde se han podido refugiar la mujer y su hija.

Seguramente esta película generará entre la crítica todo tipo de opiniones encontradas, pues se aleja un poco de las demás películas de Fincher, al menos en su tratamiento de fondo. Sorprende sobre todo el descaro con que el ecléctico director norteamericano maneja a su aire los arquetipos del género de intriga —desde La ventana indiscreta a Solo en casa, pasando por Sola en la oscuridad y El resplandor— y cómo arranca de ellos singulares golpes de humor, muy poco habituales en su cine. También llama la atención cómo introduce en esos fugaces gags sus sutiles ironías contra el creciente afán de seguridad frente a la violencia y a las invasiones de la intimidad características de la cultura postmoderna, fiel adoradora del Ojo por ojo y del Gran Hermano. Fuera de esas referencias y de una posible interpretación metafórica de la propia casa y del acoso a las protagonistas, Fincher no dice más, pues ni siquiera explicita el traumático divorcio de la protagonista, ni la perpleja ambigüedad de la hija, ni la supuesta motivación noble de uno de los asaltantes, ni las raíces de la idiotez y brutalidad de los otros dos.

De modo que el esfuerzo principal de Fincher se centra en mantener la intriga y el sobresalto en todo momento, procurando que el vigor dramático se acreciente hasta el angustioso y violentísimo desenlace. Esto lo consigue con una modélica dirección de actores —todos están controladísimos— y sobre todo con una vibrante puesta en escena expresionista, de vigorosa fotografía y alucinante planificación. En este sentido, destacan una vez más sus soberbios planos-secuencia, resueltos con sensacionales movimientos de cámara imposibles, en lo que Fincher desarrolla las últimas técnicas de filmación y de manipulación de imágenes. Todo esto, unido a esa posible y disimulada hondura de fondo, salva las reiteraciones propias de la unidad de tiempo y lugar, y añade un punto singular de interés a esta entretenida película de género, que quizá muchos considerarán menor dentro de la filmografía de Fincher. J.J.M.

Director: David Fincher. Intérpretes: Jodie Foster (Meg Altman), Forest Whitaker (Burnham), Jared Leto (Junior), Kristen Stewart (Sarah Altman), Dwight Yoakam (Raoul), Patrick Bauchau (Stephen), Ian Buchanan (Evan), Ann Magnuson (Lydia Lynch). País: Estados Unidos. Año: 2002. Producción: Gavin Polone, Judy Hofflund, David Koepp y Cean Chaffin para Columbia Pictures Corporarion, Hofflund/Polone, Indelible Pictures y Pixel Liberation Front. Guión: David Koepp. Música: Howard Shore. B.S.O.: Varése Sarabande. Fotografía: Conrad W. Hall y Darius Khondji. Dirección artística: Keith Neely y James E. Tocci. Montaje: James Haygood y Angus Wall. Estreno en Madrid: 12-IV-02. Distribuidora cine: Columbia TriStar Films de España. Distribuidora de vídeo: Columbia TriStar Home Video. Duración: 112 minutos. Género: Thriller. Público adecuado: Adultos. Contenidos especiales: V D.

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