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Críticas de Cine

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Matías, juez de línea

Matías, juez de línea

Después de unos cuantos cortos interesantes, La Cuadrilla (Luis Guridi y Santiago Aguilar) sorprendió gratamente con su primer largometraje, Justino, un asesino de la tercera edad, hilarante parodia castiza sobre un puntillero jubilado de Las Ventas que se transforma en asesino sistemático. Se trataba de la primera parte de una especie de trilogía disparatada sobre temas netamente hispanos, que los propios directores denominan cine neocañí. Si Justino se centraba en el ambiente taurino, en Matías, juez de línea le ha tocado el turno al fútbol y al contrabando. En una futura tercera parte pretenden tratar el mundo de la política.

Después de pitar un sorprendente penalty contra España, que aparta a la selección del Campeonato del Mundo, Matías (Carlos de Gabriel) se esconde de la furia de los hinchas en su pueblo natal, San Amancio, una perdida aldea gallega cuyos habitantes viven del contrabando de alcohol. Allí, Matías se reencontrará con su padre (Ramón Barea), un pobre borracho que malvive en una casucha al borde del mar y que hace pasar a su hijo por un juez, «en el sentido amplio de la palabra». La integridad moral de Matías y su incapacidad para mentir pondrán en peligro el próspero negocio ilegal del pueblo.

En su guión, Guridi y Aguilar han intentado recuperar el tono amable, desenfadado y profundamente enraizado en la idiosincrasia española de las comedias costumbristas de los años cincuenta y sesenta, del estilo de Bienvenido Mr. Marshall, de Berlanga, o Historias de la radio, de Sáenz de Heredia. Y enriquecen su trabajo con numerosas referencias a grandes clásicos del género burlesco, sobre todo a Buster Keaton, Jacques Tati y a algunas comedias británicas de la Ealing.

Así, ofrecen una amplia galería de personajes singulares —todos ellos bien interpretados— y numerosos golpes de humor muy eficaces. Esto, unido a una impecable factura visual y a una magnífica partitura —con temas gallegos muy sugestivos—, hacen que la visión del film resulte bastante agradable. Es verdad que al conjunto le falta unidad y ritmo sostenido, y que pierde interés a ratos; La Cuadrilla sigue moviéndose mucho mejor en el regate en corto que en el pase largo. Pero, por su sencillez —no exenta de valores humanos—, su amabilidad y su elegancia —no contiene ni una sola concesión al mal gusto—, cabe destacar esta película dentro del panorama del cine español, necesitado sin duda de una profunda renovación argumental como la que está planteando La Cuadrilla. J.J.M.

Directores: La Cuadrilla (Luis Guridi y Santiago Aguilar). Intérpretes: Carlos de Gabriel (Matías), Ramón Barea (El padre, Tomás Maeda Pellejo), Alicia Sánchez (La patrona, Rosalía Padrón), Alex Angulo (El Alcalde, Eliseo), Paco Algora (El lugarteniente, Metralla), Manolo Manquiña (El párroco, D. Aurelio), Sonia Jávaga (Elvirita), Xose Luis González (El patrón, Cosme Padrón), Carlos Lucas (El telefonista, Celso). País: España. Año: 1996. Producción: Andrés Vicente Gómez, para Sogetel/Lolafilms, con la participación de Canal + y la colaboración de Sogepaq. Guión: La Cuadrilla (Luis Guridi y Santiago Aguilar). Editorial: Mario Ayuso Editor: España por la puerta de atrás: dos guiones escritos por La Cuadrilla. Contiene los guiones completos de Justino, un asesino de la tercera edad y de Matías, juez de línea, así como fotos, anécdotas del rodaje, fragmentos del storyboard. etc. Música: José Carlos Mac. Canciones: Víctor Coyote y José Carlos Mac. Fotografía: Flavio Martínez Labiano. Dirección artística: José Luis Arrizabalaga y Biaffra. Montaje: Cristina Otero. Estreno en Madrid: 12-IV-96 (Acteón, Ideal, Minicines). Distribuidora cine: Sogepaq. Distribuidora vídeo: Sogepaq. Duración: 115 minutos. Género: Comedia costumbrista. Público apropiado: Jóvenes. Contenidos específicos: D–.

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