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Críticas de Cine

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Last updateLun, 24 Jun 2019 2am

Tess y su guardaespaldas

Guarding Tess

Decía el cineasta británico Richard Brooks que "escribir para la pantalla no tiene nada que ver con el aspecto técnico del cine y sí con los personajes, la historia y la estructura". El cine norteamericano de las últimas dos décadas ha tendido a dar una importancia desorbitada al puro despliegue técnico, sin preocuparse demasiado por insuflar vida a todo ese aparato. Sin embargo, parece que en los últimos años algunos guionistas intentan escapar a ese enfoque y vuelven a escribir películas con historias interesantes, diálogos inteligentes y personajes bien diseñados. Tess y su guardaespaldas es una de ellas.

Se trata de un drama con elementos de comedia, a medio camino entre Paseando a Miss Daisy y El guardaespaldas. Describe las complejas relaciones profesionales y de amistad –siempre muy humanas– entre Tess Carlisle (Shirley MacLaine), una popular y caprichosa ex primera dama norteamericana, ya al borde de la muerte, y Douglas Chesnic (Nicolas Cage), el joven y estricto agente secreto que dirige la escolta personal asignada de por vida a Tess. Ambos son inteligentes y temperamentales, y sufren una cierta frustración: ella, la de ver coartada su vida privada por una protección que no desea; él, la de tener que realizar un trabajo ingrato y aparentemente inútil, que no llena para nada sus ansias de acción. Como es lógico, discuten con frecuencia, aunque, en el fondo, su integridad y su sentido del deber les lleva a apreciarse sinceramente.

Hugh Wilson (Loca Academia de Policía) rompe en esta película con su mediocre trayectoria anterior y lleva a cabo una delicadísima puesta en escena, que consigue resaltar los muchos pequeños aciertos del guión –escrito por él mismo en colaboración con Peter Torokvei– y las sensacionales y matizadas interpretaciones de Shirley MacLaine y Nicolas Cage. El trabajo del director y de los actores demuestra una vez más el poder de fascinación de la sutileza y su enorme capacidad para convertir en universales y atractivos los dramas cotidianos aparentemente más banales. Así, en la película conviven la alegría, la tragedia, la ternura, la reflexión, sin que se resienta en ningún momento el tono amable y divertido que las engarza. Y se hace vibrar al espectador sin recurrir a estridencias, ni a subrayados musicales o visuales, ni a abrumadores despliegues de luz y color, ni a burdas invocaciones a los sentimientos más primarios.

Además, de este modo resultan muy sugerentes las ideas que ofrece la película sobre la amistad, la vejez, la soledad, el egoísmo, las relaciones padres-hijos o el sentido del trabajo bien hecho. En fin, una delicia de película que se atreve a confiar, con convicción y sinceridad, en la sensibilidad del espectador. J.J.M.

Director: Hugh Wilson. Intérpretes: Shirley McLaine (Tess Carlisle), Nicolas Cage (Doug Chesnic), Austin Pendleton (Earl), Edward Albert (Barry Carlisle), James Rebhorn (Howard Shaeffer), Richard Griffiths (Frederick), John Roselius (Tom Bahlor). País: Estados Unidos. Año: 1994. Producción: Ned Tanen y Nancy Graham Tanen, para Channel y TriStar Pictures. Guión: Hugh Wilson y Peter Torokvei. Música: Michael Covertino. Fotografía: Brian J. Reynolds. Dirección artística: Peter Larkin. Montaje: Sidney Levin. Estreno en Madrid: 9-IX-94 (Albufera, Ideal, Palacio de la Prensa, Vaguada, Velázquez, Victoria). Distribuidora cine: Columbia TriStar. Distribuidora vídeo: Columbia TriStar. Duración: 98 minutos. Género: Comedia. Público apropiado: Jóvenes. Contenidos específicos: –.

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