Bloggermania

Críticas de Cine

Mié12112019

Last updateLun, 24 Jun 2019 2am

Triple agente

Triple agent

En 1937 desapareció misteriosamente un ruso blanco exiliado en París, jefe de los veteranos de la guerra contra los bolcheviques. Al parecer fue víctima de un agente doble que se dio a la fuga. El caso no se aclaró nunca.

Dos años después de La inglesa y el duque, Eric Rohmer se basa en esta anécdota real para recrear en Triple agente otro capítulo de la historia de Francia: el correspondiente a los años inquietos que precedieron la Segunda Guerra Mundial. Un tiempo que Rohmer conoció personalmente y que ahora ha reconstruido con primor. La historia comienza en 1936, cuando el Frente Popular gana las elecciones en Francia, en España estalla una guerra civil y todo el mundo se pregunta qué piensa hacer Stalin, el árbitro de los destinos europeos. Fiodor, esposo modelo, joven general del ejército zarista y espía dedicado a la causa de los rusos blancos en el exilio parisino podría ser un agente doble... o triple. La enfermedad de su mujer, Arsinoé, dará un impulso dramático a la acción.

Todo el cine de Rohmer funciona por y para sus personajes. En Triple agente reduce la historia a la vida cotidiana de un matrimonio inmigrante, todavía joven, sin hijos, y ellos nos construyen el mundo de los años treinta. Ella es griega, pintora y ama de casa, y no está interesada por la política. Él es ruso, espía, y le fascina el poder de la intriga y el ejercicio de su brillante inteligencia. Ella es una auténtica heroína rohmeriana, algo diletante, algo distante y etérea, que se convierte en un personaje trágico en lucha con un mundo que no entiende. Él es el personaje más enigmático que ha creado nunca este director, del que llegamos a saber todo, salvo lo que piensa y de qué lado está. A través de esta pareja, y de pocos detalles más sobre todo unos noticiarios de época muy bien utilizados, Rohmer reconstruye el ambiente de aquellos años y sus continuos debates entre la derecha y la izquierda, el fascismo y el comunismo, la pintura y la política, y la vida cotidiana de un espía.

La puesta en escena es sobria en exceso, como una postal de época en la que nos sumerge el director. El tono general resulta discursivo, tal vez demasiado, pero con un discurso que apasiona aunque llegue a cansar. Y el conujnto es fascinante, si bien no llega a la brillantez de los Cuentos de las Cuatro Estaciones. F.G.-D.

Director: Eric Rohmer. Intérpretes: Katerina Didaskalu (Arsinoé), Serge Renko (Fiodor), Cyrielle Clair (Maguy), Grigori Manukov (Boris), Dimitri Rafalsky (General Dobrinsky). País: Francia-España-Italia-Grecia-Rusia. Año: 2003. Producción: Françoise Etchegaray, Philippe Liégeois, Jean-Michel Rey, Ivan Solovov, para Rézo Productioms y Compagnie Eric Rohmer en colaboración con France 2 Cinéma (Francia), BIM Distribuzione (Italia), Alta Producción (España), Tornasol Films (España), Strada Productions (Francia), Mentor Cinema (Rusia), y la participación de Cofimage 15 (Francia), Canal + (Francia) y Ciné Cinémas (Francia). Guión: Eric Rohmer. Sonido: Pascal Ribier. Fotografía: Diane Baratier. Dirección artística: Antoine Fontaine. Montaje: Mary Stephen. Estreno en Madrid: 15-X-04. Distribuidora en cine: Alta Classics. Duración: 115 minutos. Género: Drama. Público adecuado: Adultos. Contenidos especiales:

Utilizamos cookies propias y de terceros para ofrecerte una mejor experiencia y servicio, de acuerdo a tus hábitos de navegación.  Entendido   Más información