Bloggermania

Críticas de Cine

Sáb12142019

Last updateLun, 24 Jun 2019 2am

Wimbledon

Wimbledon

Tras años de experiencia televisiva, el matrimonio formado por Jennifer Flackett y Mark Levin escribió la interesante comedia juvenil Madeline. Hace unos años, se plantearon escribir una comedia romántica ambientada en el ámbito del tenis profesional, y mandaron su idea a Working Tittle, la productora británica de éxitos como Notting Hill, Love Actually o las dos aventuras fílmicas de Bridget Jones. Para pulir el primer guión, la productora recurrió al guionista de esas dos partes, Adam Brooks, que ya demostró hace años sus dotes para el género en French Kiss. El resultado es Wimbledon, una comedia fresca y divertida, aunque superficial y demasiado parecida a Notthing Hill.

En esta ocasión, el romance singular y tumbativo se produce en Londres, durante la celebración del famoso Campeonato de Wimbledon, uno de las principales y más clásicas competiciones tenís ticas mundiales. Allí se enamoran Peter, un veterano tenista inglés de segunda fila que quiere retirarse tras este torneo, y Lizzie, una emergente tenista estadounidense que puede consagrarse definitivamente. Lo que parece una relación fugaz entre ellos, se convierte pronto en algo serio, que inquieta a las familias de ambos jugadores y despierta la pasión de la prensa, pues, mientras tanto, ambos comienzan a ganar partido tras partido.

En apariencia, esta película es otra comedieta romántica más, tópica, superficial y algo soez, como algunas de las comedias escritas por sus guionistas. Este prejuicio se cumple en gran medida, pues la trama es convencional e incluye unas cuantas concesiones a la sal gruesa. Además, la realización de Richard Loncraine (Ricardo III) es rutinaria, no depara sorpresas agradables y chirría en los torpes partidos de tenis, rodados con escasa vibración épica. Sin embargo, también es verdad que el resultado es grato de ver, ofrece numerosos gags divertidos y propone un atractivo modelo de relaciones sentimentales y familiares, marcado por la responsabilidad, la donación al otro y la maternidad como elemento esencial.

En este sentido, la película se beneficia de su descarado parecido con Nothing Hill, tanto argumental, como estructural y de fondo. Desde luego, los guionistas de Wimbledon no tienen el talento de Richard Curtis, el director Richard Loncraine es bastante inferior a Roger Michell, y Kirsten Dunst y Paul Bettany carecen del carisma de Julia Roberts y Hugh Grant. Pero todos ellos cumplen sobradamente, y hacen llevadera esta divertida comedia, que podría haber sido mucho mejor con un respeto mayor a la inteligencia y al buen gusto del espectador. J.J.M.

Director: Richard Loncraine. Intérpretes: Kirsten Dunst (Lizzie Bradbury), Paul Bettany (Peter Colt), Sam Neill (Dennis Bradbury), Jon Favreau (Ron Roth), Austin Nichols (Jake Hammond), Nicolaj Costrer-Waldau (Dieter Proll), Eleonor Bron (Madre de Peter), Bernard Hill (Padre de Peter). País: EE.UU-Francia-Gran Bretaña. Año: 2005. Producción: Tim Bevan, Eric Fellner, Liza Chasin y Mary Richards para Working Ttitle Films, presentada por Universal Pictures y StudioCanal. Guión: Adam Brooks, Jennifer Flackett & Mark Levin. Música: Edward Shearmur. Fotografía: Darius Khondji. Dirección artística: Brian Morris. Montaje: Humphrey Dixon. Fecha de estreno: 25-II-05. Distribuidora cine: UIP. Distribuidora vídeo: Universal. Duración: 98 minutos. Género: Comedia romántica. Público adecuado: Jóvenes. Contenidos especiales: S+ D.

Utilizamos cookies propias y de terceros para ofrecerte una mejor experiencia y servicio, de acuerdo a tus hábitos de navegación.  Entendido   Más información