Bloggermania

Críticas de Cine

Mié10182017

Last updateMié, 18 Oct 2017 2am

Hotel Sorrento

Hotel Sorrento

Con dos años de retraso se estrena en España esta interesante película australiana que adapta la obra teatral homónima de Hannie Rayson. Describe el drama de tres hermanas que se reencuentran, después de años de separación, en su vieja casa familiar de Sorrento, un pequeño pueblo a orillas de una tranquila bahía australiana. Una de las hermanas, Hillary (Caroline Gillmer) vive allí en compañía de su hijo adolescente y del abuelo. Primero llegará Pippe (Tara Morice), una mujer desorientada que trabaja en Nueva York en una empresa de franquicias. Finalmente, al poco de morir trágicamente el abuelo, llegará Meg (Caroline Goodall), que marchó hace diez años a Londres, donde se ha convertido en una prestigiosa y popular escritora. Su último libro, Melancolía, profundamente autobiográfico, reabre viejas heridas familiares que aflorarán dramáticamente durante el reencuentro de las tres hermanas.

Con esta película, el director australiano Richard Franklin da un notable giro a su carrera, marcada hasta el momento por mediocres subproductos comerciales para Hollywood, como Psicosis 2. El regreso de Norman o F/X 2, ilusiones mortales. Desde el punto de vista visual, su puesta en escena en Hotel Sorrento respeta los cánones del mejor cine dramático británico y norteamericano. Con rigor y sobriedad, Franklin aprovecha al máximo el magnífico material literario del que parte, y recrea e integra con brillantez los elementos ambientales y antropológicos que lo delimitan. Sus encuadres y movimientos buscan con ahínco cada efecto de luz, cada matiz dramático, cada gesto, cada «pequeña pincelada», resaltando así unas interpretaciones prodigiosas que conducen al espectador hasta el fondo del alma de los personajes, todos ellos, hasta los más secundarios, dibujados con tiralíneas ya en el guión. En este sentido, son un acierto los personajes de la anciana pintora (Joan Plowright), del periodista (Ray Barrett) y, sobre todo, del hijo de Hillary (Nicholas Bell), que aportan, desde su condición de testigos más o menos externos, una mirada más serena y ponderada del inquietante conflicto que enfrenta a las tres hermanas. De esta sólida estructura narrativa, que integra a la perfección imagen y palabras, surgen un buen número de escenas con gran carga dramática, bien hilvanadas por formas de transición llenas de sentido y enriquecidas por la bella fotografía de Geoff Burton y por la sugerente banda sonora de Nerida Tysson-Chew.

Esta misma solidez se aprecia en el tratamiento de fondo de los múltiples temas que plantea la historia. En un nivel superficial, la película enfrenta y disecciona, con inteligente y amable ironía, las grandezas y miserias de los modos de ser australiano, británico y norteamericano, sobre todo en lo que se refiere a la expresión de los sentimientos más íntimos. En un nivel más profundo, el film es sobre todo una sentida reflexión sobre el supuesto dilema entre verdad y lealtad —en este caso respecto a las propias relaciones familiares—, que afronta de paso la necesidad de la reconcialiación, la actitud ante al sufrimiento y la tristeza, y el propio sentido de la creación literaria y los dramas que supone cuando tiene implicaciones personales, que es casi siempre.

El tono es en todo momento amable, elegante y culto, sin caer en la afectación. Pero, aunque se evita caer en el cinismo, se deja la trama abierta, en una resolución un tanto ambigua que parece no querer resolver plenamente las cuestiones morales que se plantean. Más bien se incita al propio espectador para que sea él quien desbroce y asuma las aportaciones que hace cada uno de los personajes.

Esta opción de no decantarse por una solución concreta quizá pueda parecer acomodaticia y cobarde, sobre todo en lo que se refiere al papel de la religión, que uno de los personajes presenta frívolamente como una especie de ilusorio recurso escapista para no enfrentarse con los dramas de la vida cotidiana. En cualquier caso, esto casi no empaña la calidad de este inteligente melodrama, que vuelve a demostrar la riqueza de la ecléctica cultura australiana. J.J.M.

Director: Richard Franklin. Intérpretes: Caroline Goodall, Caroline Gillmer, Tara Morice, Joan Plowright, Ray Barrett, Nicholas Bell, Ben Thomas, John Hargreaves. País: Australia. Año: 1995. Producción: Richad Franklin, para Beyond Films, Bayside Pictures y Horizon Films en asociación con The Australian Film Finance Corporation. Presentada por: Civite S.A. Argumento: La novela homónima de Hannie Rayson. Guión: Richard Franklin y Peter Fitzpatrick. Música: Nerida Tyson-Chew. Fotografía: Geoff Burton. Dirección artística: Tracy Watt. Montaje: David Pulbrook. Estreno en Madrid: 23-VIII-96 (Ideal). Distribuidora cine: Civite Films. Duración: 113 minutos. Género: Drama familiar. Premios principales: Diversas nominaciones a los Premios 1995 del Australian Film Institute. Público apropiado: Jóvenes. Contenidos específicos: D-.

Utilizamos cookies propias y de terceros para ofrecerte una mejor experiencia y servicio, de acuerdo a tus hábitos de navegación.  Entendido   Más información