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Críticas de Cine

Vie05262017

Last updateVie, 26 May 2017 2am

Othello

Othello

Aun cuando no se han escatimado medios para presentar con rigor histórico esta famosa tragedia de Shakespeare, recreación de un relato de Giambattista Giraldi, esta versión cinematográfica —me atrevo a adelantar— no logra conmover. Tal vez también se deba a que lo fatídico, la supuesta fuerza del destino, y el mismo Shakespeare van quedándose lejos de la idiosincrasia del hombre actual, tan pragmático, dueño de sí mismo y celoso de su libertad.

El caso es que ni el magnífico castillo de Bracciano, y su ambientación renacentista, ni el lujo y despliegue de vestidos, joyas y muebles, ni los diversos ámbitos de luz, ni el mar... consiguen introducir en la pasión de esta lastimosa historia y su horror.

Con frecuencia las obras de teatro padecen versiones renovadoras, y raras veces se enriquecen con ellas. El enfoque del director-guionista parecía bueno en la idea: la ciega pasión de Otelo por Desdémona crea psicológicamente el terreno abonado para que nazcan los celos. El negro norteamericano Laurence Fishburne da un tipo físicamente imponente del mercenario Otelo, pero no parece ni enamorado ni atraído por Desdémona; la cual se ha querido más moderna y fuerte, no frágil víctima, y la suiza Irene Jacob —¡qué lejos de la exquisita Verónica, de Kieslowski!— aparece a veces hinchada, y como una perdida y sobrecogida Desdémona ante ese gigante negro, que más que atraerle le da asco.

Kenneth Branagh, irlandés, engordó a propósito para hacer un Yago más repulsivo y maligno, pero sólo se le ha puesto cara de globo, no de satánico sembrador del mal y de la muerte. Parece una ridícula caricatura, histrión excesivo. El único ser humano es el joven teniente Cassio (Nathaniel Parker); pero la culpa no es sólo de los actores, sino de la dirección, y que si en la teoría ha concebido no sólo una trágica historia de amor apasionado sino un «thriller erótico», un torrente de deseos urgentes, en la práctica un pesado ritmo de grueso manto de terciopelo en ceremonia real apesga todo hasta el agobio, un lento clasicismo académico de efecto distanciador, que en ocasiones hasta cae en caducas teatralidades de composición escénica, tan lejos de las originales, fuertes y grandiosas imágenes del 40 años viejo Otelo de Orson Welles. P.A.U.

Director: Oliver Parker. Intérpretes: Laurence Fishburne (Othello), Irene Jacob (Desdémona), Kenneth Branagh (Yago), Nathaniel Parker (Cassio), Anna Patrick (Emilia), Indra Ove (Bianca). País: Estados Unidos. Año: 1995. Producción: Luc Roeg y David Barron, para Dakota Films e Imminent Films. Presentada por: Castle Rock Entertainment. Argumento: La obra teatral Othello, de William Shakespeare. Editorial: Ediciones B. Guión: Oliver Parker. Música: Charlie Mole. B.S.O.: Varèse Sarabande. Fotografía: David Johnson. Dirección artística: Tim Harvey. Montaje: Tony Lawson. Estreno en Madrid: 8-III-96 (Liceo, Palacio de La Prensa, Palafox y Tívoli). Distribuidora cine: Filmayer-Castle Rock/Turner. Distribuidora vídeo: Filmayer. Duración: 126 minutos. Género: Drama. Público apropiado: Adultos. Contenidos específicos: V X.

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